Hoy ha sido un día muy importante para mí. Y lo ha sido gracias a todos vosotros. Porque llegar al cole y encontrarme con el detalle tan estupendo que habéis tenido conmigo es para que me sienta orgullosísimo.
Gracias, de verdad, a todos. Espero que cuando vuelva, que va a ser muy pronto, sigáis demostrándome tanto cariño como cuando he faltado. Porque, como he dicho a alguno, nos quedan 4 meses de Primaria muy importantes. En esos meses vamos a disfrutar de un montón de actividades inolvidables, pero...TAMBIÉN VAMOS A TENER QUE TRABAJAR MUCHO PARA QUE TODOS LOS HABITANTES DEL PLANETA CECIANO LLEGUEMOS CONTENTOS Y ORGULLOSOS A FINAL DE CURSO.
Un abrazo a todos.
De tod@s y para tod@s
Este blog nace, principalmente, como ayuda en nuestros estudios, pero también como herramienta para que podamos comunicarnos y enriquecernos con lo que cada un@ publique.
martes, 22 de febrero de 2011
martes, 8 de febrero de 2011
Biblia para niños, incluso para los de 6º.
He encontrado esta Biblia que puede seros de mucha utilidad en Religión y para verla personalmente. Tiene además un juego de preguntas.
Biblia Infantil hecha por el Centro Nacional de Recursos del Ministerio de Educación y Ciencia.
Biblia para niños.
Biblia Infantil hecha por el Centro Nacional de Recursos del Ministerio de Educación y Ciencia.
Biblia para niños.
lunes, 7 de febrero de 2011
¡Qué buena suerte!
Las noticias vuelan. Sé que tenéis señorita nueva para estos días que aún estaré alejado de vosotros. Al ver esta foto he pensado la gran suerte que habéis tenido. En la imagen se ve un río que separa las dos orillas. Desde que falto, vosotros estábais en una orilla y yo en la otra. Pero desde hoy, la señorita Lourdes será como ese estupendo puente de piedra que os ayudará a llegar a la orilla del final de curso tan bien o mejor aún, que yo.
Espero que colaboréis con ella en todo como hacéis conmigo. Porque como siempre os digo, la clase solo funciona si todos los CECIANOS trabajamos para que así sea.
Mientras tanto, seguiré tratando de estar con vosotros lo antes posible. Un abrazo para todos.
Espero que colaboréis con ella en todo como hacéis conmigo. Porque como siempre os digo, la clase solo funciona si todos los CECIANOS trabajamos para que así sea.
Mientras tanto, seguiré tratando de estar con vosotros lo antes posible. Un abrazo para todos.
miércoles, 2 de febrero de 2011
2 de febrero. Día mundial de los humedales y los bosques.
Todos los años miles de personas se suman al 2 de Febrero, Día Mundial de los Humedales. Grupos de ciudadanos y organismos oficiales aprovechan este día para aumentar la sensibilización acerca de los beneficios que brindan estos ecosistemas únicos. El lema para 2011 es “Los Humedales y los Bosques”.
Quizás el humedal más importante de España y uno de los mejores del mundo, es Doñana. Como sabéis, este año nos toca conocerlo. Allí entenderemos realmente la importancia de un humedal para la vida animal y vegetal. Además de pasar unos muy agradables días con nuestros amigos, compañeros, seños, profes y madres y padres que nos acompañen.
Por eso es tan importante la conservación de estos espacios.
lunes, 24 de enero de 2011
Día de la Paz.
Dentro de unos día celebraremos en el cole uno de los días más importantes del curso. EL DÍA DE LA PAZ.
Para ir animándonos un poco se me ocurre que entre todos hagamos en clase un DICCIONARIO DE LA PAZ.
Que cada uno escriba lo que crea que más necesitamos para conseguirla.
Comienzo yo:
DIÁLOGO.
Para ir animándonos un poco se me ocurre que entre todos hagamos en clase un DICCIONARIO DE LA PAZ.
Que cada uno escriba lo que crea que más necesitamos para conseguirla.
Comienzo yo:
DIÁLOGO.
El bosque de los lamentos.
5º cuento de la colección.
El único que creció como debía era el árbol que se esforzaba por ser recto y sano.
Hubo una vez un bosque de árboles pequeñitos que crecían todos a la vez. Había sido plantados por un anciano labrador que cuidaba de que todos crecieran rectos y sanos. Pero aquel lugar era un sitio de fuertes vientos, y los pequeños árboles preferían evitar las molestias del aire encogiéndose y torciendo sus troncos y ramitas.
El anciano, sabiendo que de aquella manera no podrían crecer bien, se esforzaba en enderezarlos, y dedicaba horas y horas a atar sus finos troncos a las estacas y varas que plantaba junto a cada árbol, con la esperanza de que comprendieran que hacía todo aquello por el bien de sus amados árboles.
Pero aquellos árboles caprichosos no tenían ganas de aguantar el viento. Daba igual que el viejo les prometiera que cuando fueran altos y rectos el aire no les molestaría. Siempre se las apañaban para doblarse y retorcerse, y seguir escondiéndose del viento. Sólo uno de aquellos árboles, uno que estaba situado justo en el centro del bosque, se esforzaba por seguir creciendo erguido, y aguantaba con paciencia las travesuras del fastidioso viento.
Pasaron los años, y el viejo murió. Y desde entonces, los árboles pudieron crecer a su aire, torciéndose y protegiéndose del viento como quisieron, sin que nadie les molestara. Todos, excepto aquel árbol del centro del bosque, que siguió decidido a crecer como debía hacerlo un árbol.
Pero a medida que el bosque crecía, y los árboles se hacían más gruesos y robustos, comenzaron a sentir crujidos en su interior. Sus ramas y sus troncos necesitaban seguir creciendo, pero los árboles estaban tan retorcidos que ese crecimiento imparable sólo les provocaba un dolor y sufrimiento aún mayor que el que se habían ahorrado evitando el viento. Cada día y cada noche, en lo profundo del bosque, podían escucharse los ruidos y chasquidos de los árboles, como si fueran quejidos y sollozos. Y en los alrededores comenzaron a conocer aquel lugar como el bosque de los lamentos.
Y era un lugar con un encanto especial, pues justo en el centro, rodeado de miles de árboles de poca altura, llenos de nudos y torceduras, se alzaba un impresionante árbol, largo y recto como ninguno. Y ese árbol, el único que nunca crujía, siguió creciendo y creciendo sin tener que preocuparse del siempre travieso viento y sus amigas las brisas.
El único que creció como debía era el árbol que se esforzaba por ser recto y sano.
Hubo una vez un bosque de árboles pequeñitos que crecían todos a la vez. Había sido plantados por un anciano labrador que cuidaba de que todos crecieran rectos y sanos. Pero aquel lugar era un sitio de fuertes vientos, y los pequeños árboles preferían evitar las molestias del aire encogiéndose y torciendo sus troncos y ramitas.
El anciano, sabiendo que de aquella manera no podrían crecer bien, se esforzaba en enderezarlos, y dedicaba horas y horas a atar sus finos troncos a las estacas y varas que plantaba junto a cada árbol, con la esperanza de que comprendieran que hacía todo aquello por el bien de sus amados árboles.
Pero aquellos árboles caprichosos no tenían ganas de aguantar el viento. Daba igual que el viejo les prometiera que cuando fueran altos y rectos el aire no les molestaría. Siempre se las apañaban para doblarse y retorcerse, y seguir escondiéndose del viento. Sólo uno de aquellos árboles, uno que estaba situado justo en el centro del bosque, se esforzaba por seguir creciendo erguido, y aguantaba con paciencia las travesuras del fastidioso viento.
Pasaron los años, y el viejo murió. Y desde entonces, los árboles pudieron crecer a su aire, torciéndose y protegiéndose del viento como quisieron, sin que nadie les molestara. Todos, excepto aquel árbol del centro del bosque, que siguió decidido a crecer como debía hacerlo un árbol.
Pero a medida que el bosque crecía, y los árboles se hacían más gruesos y robustos, comenzaron a sentir crujidos en su interior. Sus ramas y sus troncos necesitaban seguir creciendo, pero los árboles estaban tan retorcidos que ese crecimiento imparable sólo les provocaba un dolor y sufrimiento aún mayor que el que se habían ahorrado evitando el viento. Cada día y cada noche, en lo profundo del bosque, podían escucharse los ruidos y chasquidos de los árboles, como si fueran quejidos y sollozos. Y en los alrededores comenzaron a conocer aquel lugar como el bosque de los lamentos.
Y era un lugar con un encanto especial, pues justo en el centro, rodeado de miles de árboles de poca altura, llenos de nudos y torceduras, se alzaba un impresionante árbol, largo y recto como ninguno. Y ese árbol, el único que nunca crujía, siguió creciendo y creciendo sin tener que preocuparse del siempre travieso viento y sus amigas las brisas.
Autor.. Pedro Pablo Sacristan
jueves, 20 de enero de 2011
Baile día del Hambre.
Os recomiendo que lo pongáis en pantalla grande.
Como ya sabéis por la votación de hoy en clase, la mayoría votó la canción de Danza Kuduro. Aquí os dejo un vídeo de como bailar. (Si tenéis un baile pensado, da igual). He escogido este porque me pareció el más sencillo de bailar con los pasos y es bastante bueno, un saludo.
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